Muchas de las personas que escriben al estudio lo hacen para su primer tatuaje, y casi siempre llegan con las mismas dudas. Aquí van las respuestas que doy en persona, pensadas sobre todo para quien se estrena con algo delicado, de línea fina.
Elige a tu tatuadora por sus tatuajes cicatrizados
Las fotos de un tatuaje recién hecho siempre se ven bien: la tinta está fresca y la piel, brillante. Lo que de verdad importa es cómo se ve ese tatuaje meses o años después.
Antes de decidir, pide ver tatuajes cicatrizados. En línea fina es todavía más importante, porque así puedes ver si las líneas siguen nítidas o se han abierto. Fíjate también en la limpieza del estudio y en que usen material desechable. Busca a alguien que escuche tu idea en lugar de venderte la suya.
El diseño: que tenga sentido para ti
No hace falta que tu primer tatuaje tenga un gran significado, pero ayuda que no sea solo lo que está de moda este verano. Algunas preguntas útiles:
- ¿Me seguirá gustando dentro de diez años?
- ¿Tiene que ver conmigo o me recuerda a alguien o a un momento importante?
- ¿Lo quiero ver cada día o prefiero que sea discreto?
Trae referencias si las tienes, aunque no sean exactamente lo que quieres. Me sirven para entender qué te gusta, y a partir de ahí dibujo un diseño solo para ti.
El tamaño: un poco más grande de lo que piensas
Es el consejo que más repito. En un primer tatuaje la tentación es hacerlo muy pequeño, "por si acaso". Pero en línea fina un diseño lleno de detalles necesita espacio: si se hace demasiado pequeño, con los años las líneas se acercan y pierden definición.
Un diseño sencillo sí puede ser muy pequeño. Uno con detalle, no tanto. Lo ajustamos juntos.
La zona: dolor y visibilidad
Al elegir la zona, hay dos cosas que tener en cuenta:
- El dolor. Las zonas con más carne y menos hueso, como la parte exterior del antebrazo, el brazo o el muslo, suelen molestar menos. Costillas, esternón, pies y tobillos, más.
- La visibilidad. Piensa en tu trabajo, en tu ropa habitual y en si lo quieres ver tú o prefieres que no se vea siempre.
Para un primer tatuaje, el antebrazo o la parte alta del brazo son zonas agradecidas: molestan poco y curan bien.
Antes de la sesión
- Duerme bien y come algo antes de venir.
- Nada de alcohol las 24 horas previas.
- Si tomas medicación o tienes alguna afección de la piel, cuéntamelo antes.
- Hidrata la zona los días anteriores y no la expongas al sol: una piel quemada no se puede tatuar.
- Ven con ropa cómoda que deje la zona accesible.
El día de la sesión
Primero pasamos el diseño a tu piel con papel de transferencia. Puedes mirarlo en el espejo, cambiarlo de sitio o ajustar el tamaño hasta que estés segura. Es tu tatuaje: tómate tu tiempo.
Durante la sesión, si necesitas una pausa, agua o un momento para respirar, paro. No hay prisa.
Después: los primeros días cuentan
Cuidar bien el tatuaje es tan importante como hacerlo bien. Mantén el tatuaje limpio, aplica una capa fina de crema, no rasques y evita el sol, la piscina y el mar mientras cicatriza. Te lo explico todo en la página de cuidados.
¿Y si luego no me gusta?
Si tienes dudas, espera: un tatuaje puede esperar unas semanas. Y si ya llevas uno que no te representa, casi siempre tiene arreglo con un cover up.
Cuando lo tengas claro, cuéntame tu idea y empezamos a diseñarlo juntos.